lunes, 20 de octubre de 2014

Collage de historias

Haciendo un intento por actualizar las historias que no he contado durante este tiempo, opto por resumir:


LA LOCURA DEL MUNDIAL

No se puede creer como en este país son en exceso los hinchas mas hinchas que nunca antes se hayan visto, bastaba con asomarse a la calle a la hora en que jugaba argentina, para encontrase con un ambiente inhóspito, no pasaban ni autos, ni peatones, ni bicicletas, incluso parecía que hasta los perros callejeros habían desaparecido; pero este ambiente de tranquilidad y silencio desaparecía con la presencia de gritos bocinazos y aullidos, cada vez que Argentina anotaba un gol o ganaba un partido.



Calles vacías durante los partidos
El día de la final del mundial fue el mas loco de la historia, a pleno medio día todo estaba en calma y silencio, todo el mundo con el corazón en la mano queriendo que la selección alemana fuera derrotada por los albicelestes, pero todos los esfuerzos, las lagrimas, la confianza en Messi, las cabalas y las velas prendidas a los santos, una vez terminado el partido final del mundial solo se vieron caras largas y tristes...tal parece que Argentina perdió el proceso de filiación en el que se decía se padre de Brasil, ahora yo digo, Ché decime que se siente, regresar sin la estrella del último mundial.



CUMPLEAÑOS DE INVIERNO

Otra vez se llegó la hora de cumplir años en el sur en pleno invierno, así que el acostumbrado helado se fue cambiando por un rico e increible alfajor santafesino gigante, chocolatada y variedad de postrecitos que cada quién quiso arrimar, al final, de la tarde se armó el fuego en el hogar u no se dejaron escapar un par de canciones al lado del calorcito dándole la bienvenida de una nueva etapa de la vida 





HACIÉNDOME LA MODELO

Ocurrió que una chica conocida a quién le dio por estudiar diseño de moda, me pidió posar para su lente al estilo modelo experimentada, la verdad, no me lo imaginaba, esas cosas de posar me salen bastante raras, pero igual accedí sólo por experimentar y reirme un rato de la parte de mi que se viste a la moda, se maquilla y tiene el cabello en su lugar.


sábado, 4 de octubre de 2014

He vuelto

El invierno este año, duró mucho menos de lo que me esperaba, no se me helaron los huesos como ocurrió el año pasado cuando me la pasaba enclaustrada casi todo el tiempo; ahora, ha retornado la primavera, otra vez están los árboles verdes, hay frutas para comer y llueve a cántaros.

Ahora veo que entre cambio y cambio de estación las cosas se van tornando de diferentes matices, siento que respiro distinto, por un momento creí haber estado atrapada por el estrés, el caos de la ciudad, la inseguridad, las noches de vino y  espanto, los mosquitos, las peleas, los ojos desorbitados; pero hoy estoy de regreso, he vuelto con la primavera, para ser mas precisa, me trajo la tormenta que cayó esta tarde y me hizo recordar lo bello de reencontrar a la chica de zapatillas de tela humedas y rizos desarmados.

miércoles, 4 de junio de 2014

Vuelve el invierno

Se vienen otra vez las noches de frío intenso, los días más cortos, las lecturas al lado del calefactor, la compañía del vino en las noches bohemias, las pocas ganas de darse una ducha antes de salir de casa porque de antemano sabes que no se te va a secar fácil el cabello, que te va a salir aire humeante por boca y naríz en las mañanas, que no basta con ponerse un pantalón y un saquito , sino que toca usar calzar térmicas abajo para que no se te congele el cuerpo por completo, que debes ser cauteloso y andar siempre con bufanda, gorro y guantes y que siempre debes usar una chaqueta rompevientos o un abrigo tipo cobija para que el viento no se te entre por los puntitos del tejido de tu ropa y la hipotermia no te ataque.

Un amigo muy sabio me decía hace poco que para estos días había que hacerse el propósito de conseguirse un cuerpo distinto al de uno, no necesariamente para hacer prácticas anatómicas -aunque puede llegar a ser divertido- sino para darse abrigo, para darse eso que llaman calor humano; a mi me causó bastante risa la idea de aquel sujeto, pero creo que tiene razón, el lío es que ahora me encuentro en una encrucijada porque antes que encontrarme con un cuerpo me crucé con un ser, sentí como si un rayo me hubiese partido los huesos y me hubiese dejado estaqueada en la mitad del patio. 

Ahora se llega el invierno y vamos a recibirlo en compañía, con los dedos un poco congelados, pero con el calor que te da el corazón y un buen vino tinto, si les queda alguna duda, pregúntele a Benjamín, a la Gorda Estella, a Belén o a Gato.

sábado, 10 de mayo de 2014

Noche con Frida la misteriosa

Anoche fui a trabajar a un bar bastante pintoresco, me la pasé merodeando de mesa en mesa, llevando y trayendo bebidas, comida, cartas y uno que otro recado amoroso entre el negro y la de verde; la noche avanzaba, descorché más que un par de vinos y por un momento casi pierdo la memoria, pues todos querían tomar o comer algo al mismo tiempo y mi disco duro estaba un poco reacio a retener información, creo que lo hizo estratégicamente tomado de la mano de la buena fortuna, tanto que un par de personajes se percataron de la situación, ya que tuve que pedirles paciencia porque mi memoria no podía retener demasiado.

La noche seguía su curso, Eve nos hipnotizaba con su voz, y ni que decir de la dulce dulce voz de Brenda que sonaba como una profecía en los tiempos en que "la modernidad te permite comer fuera de casa" -palabras del bajista de Luis Salinas y de La Eve-; en una de esas, las chicas de la mesa que miraba de frente a los músicos que casi dejaba sin aire al flautista me pidió descorchar un vino mas, de modo que pasé sigilosamente entre la gente que presenciaba el recital, con sacacorchos en mano y sentada en el piso para no tapar la vista a los espectadores, les descorché el vino a las chicas de la mesa de Virgi, luego un champan para la mesa de la negra Cari, y llevé no se cuantas caipirinhas para el loco de atrás.

Eve nos siguió cautivando con su voz, yo seguía llevando recados misteriosos entre el negro y la de verde y los corchos de vino seguían volando de un lado a otro del bar, hasta que en uno de los lleve y traiga celestinos, apareció su voz pidiendo envío de recado conmigo para mi, nunca me habían hecho una petición de esas calidades, así que  acepté sin pensarlo demasiado, el recado, venía de la mesa de Virgi, me emocioné tanto al verlo, porque no solo se trataba de palabras, sino de una pequeña agenda para recordar los pedidos, y también para viajar en el tiempo e ir a esas citas que no se alcanzaron a cumplir dos años atrás.

Me retiré de la mesa de Virgi, después de un abrazo de felicidad y agradecimiento que aun se encuentra reflejado en mi sonrisa, pues definitivamente, son las pequeñas cosas las que te hacen más feliz y si vienen acompañadas de mensajes misteriosos mucho más.

jueves, 8 de mayo de 2014

Pipa correcta

Desde aquella tarde en que llegó mi amigo colombiano del Perú con su pipa de piedra serpentina tallada en forma de cóndor de los andes, no paré de tener ganas de fumar un par de flores a orillas del Paraná en ella; me motivaba el hecho de conectarme con los andes mismos desde las orillas del Paraná en una experiencia mística, todo un sueño para mi.

Varias veces intentamos que se presentara la oportunidad, pero el amigo, bastante amigo de las flores por cierto, cuando no llevaba la pipa, terminaba llevando basura para los pulmones; incluso llevamos un pequeño ramillete a la montaña cordobesa, pero ni así la pipa y yo nos encontramos, porque mi amigo terminó con las flores cual enamorado con margaritas.

Pero hoy ha ocurrido lo inesperado, luego de pedalear un par de kilómetros de casa hasta la playa del Paraná con la compañía inmejorable del cocinero literato, ese de quién había prometido hablar hace poco más de un par de meses; resulta que en medio de la arena, arena y más arena de río, sus aguas meciéndose de un lado a otro, algún barquito de madera flotando, las estrellas y la luna con su sonrisa coqueta, el chico apareció con un par de flores en una mano, y en la otra, el cóndor, un cóndor sutil, discreto, tallado en piedra, más hermoso de lo que me había soñado con la pipa de mi amigo del viajero y me invitó a compartir el humo entre el sonido de la naturaleza que hizo apagar las lámparas que apagaron las luces artificiales de la playa, y nos permitieron tener mas ojos para ver la luna y las estrellas en el cielo y los juegos de las avecillas nocturnas con las aguas del Paraná.

domingo, 20 de abril de 2014

Una extraña noche de pascua rosarina

Ya iba siendo la una de la mañana, cuando en la radio se escuchó la melodía de Triller y una voz pronunciaba felices pascuas, al parecer, ese sujeto del que hablaban resurgió de las tinieblas sin cicatrizar y con un olor bastante putrefacto, mas zombie que Beatle Juice y mas despistado que Frankestein.

Me lancé a las calles, estuve por más de veinte minutos parada en una esquina mirando lo que ocurría, en esas pasaron frente a mi tres mujeres con el rostro desfigurado por efecto de algún químico, subidas sobre un par de ladrillos cada una, estos bien atados a sus pies para poder dar un par de pasos cada tanto sin irse al piso, del otro lado de la calle, se veía un grupo de hombres que les aullaban cual si la noche de menguante se hubiese convertido en una de luna llena, ellas les respondían con gestos pues no comprendían muy bien su lenguaje.

En medio del escándalo y las caras de estas mujeres, un par de hombres se detuvieron justo en frente mio y no paraban de mirarme, me querían devorar con los ojos, me preguntaron mi nacionalidad y no les quise responder, pues ya se los había dicho todo y no lo habían alcanzado a comprender, además se aproximaba el transportador que me llevaría esa noche a casa.

Subí, y me encontré con un paisaje inhóspito, lleno de alaridos, de ojos desorbitados, de golpes al piso, cabezas salidas por los ventanales, cuerpos sobre cuerpos, fluidos a punto de estallar, gente que subía y bajaba, otros que se preguntaban qué ocurría, incluso vi a ese chico con el que la otra noche salí a bailar un par de temas de música de esclavos pero el desorden que habitaba el lugar impidió que nos saludáramos.

El recorrido se hizo eterno y cuando al fin se empezaron a vislumbrar las calles de mi barrio, apareció el tren en medio de la vía, no se movía para ningún lado, lo único que se movía eran las luces de los autos que querían cruzar la vía y los tímpanos de los pasajeros aturdidos por el  ruido de las bocinas que no paraban de sonar, luego de una larga espera, el tren comenzó a moverse, los pasajeros de los alaridos inmediatamente se reactivaron, por fortuna solo restaban un par de cuadras para llegar a casa, así qué me levanté como pude de mi asiento, caminé por entre ellos y sus miradas de canival, hasta que logré llegar a  la puerta trasera y descender.

Cuando bajé a la calle, inesperadamente sentí como si no hubiera en la ciudad persona alguna que no fuera yo, pude cruzar las dos avenidas que se ubican frente a mi casa  sin la necesidad de mirar para un lado y otro, abrí la puerta de mi casa y todo el ambiente se llenó de un tremendo olor a gas, por poco me desmayo antes de alcanzar a cerrar la llave de paso de la estufa, subí a la buhardilla casi de rodillas y con el corazón en la mano, mas al ver la luna asomarse por la ventana, mi espíritu de mujer lobo se estabilizó y pude irme a soñar con vos.


jueves, 17 de abril de 2014

Haciéndome la cantante

Luego de largos ensayos, entrenamiento vocal, adaptación de versiones, masaje anti estrés y un músico que de tanto negarse a tocar temas de rock terminó dando su brazo a torcer, y cambiando piano por guitarra o por bandoneón.

El evento se convocó una noche de jueves en el bar de una gran amiga, los cantantes pese al nerviosismo que genera una primera presentación individual en vivo, teníamos la mejor energía del mundo, por mi parte, fue un poco difícil pensar en abrir la presentación cantando descalza desde la calle hasta el escenario, pero los masajitos de las compañeras de teatro, la compañía de los rosarinos del piso de abajo, las amigas entrañables de los jueves y un trago de ron fueron suficientes para cortar con el pánico y salir con toda a cantarle a la gente de la pacha mama.

Cantamos algunos temas grupales, de los cuales alguno que otro salió medio raro, pero lo que nos salvó fue la actitud de estrellas por una noche y lo bien que nos entendemos entre nosotros y con nuestra amada profe y músico loco. 

Nos comimos el escenario, la noche fue nuestra, nos reímos, saludamos a nuestros acompañantes, especialmente a los míos que llenaban medio bar -por ahí me dijeron que siendo la única extranjera del grupo era la que estaba mas acompañada- y me llenaron de buena energía, realmente me sentí muy querida y muy feliz.