jueves, 9 de julio de 2015

No todos los días son iguales

La tierra no es redonda ni pareja, no goza de la forma de las naranjas, por el contrario, no es más un desparpajo de plastilina de todos los colores, mezclada y amasada por un alguien de cuatro años en el jardín de infantes; con relieves en algunas partes y con muchos desniveles en otras. 

En algunos lugares, el año dura solo un día y cuando para otros es mitad de año, allí recién se está haciendo de noche; también puedes encontrar lugares donde una vez al año no se oculta el sol y otros, donde el gran astro se esconde durante veinticuatro largas horas; hay escritores que nacen en lugares donde la noche dura dos horas y media, lo cual les pone a narrar historias de noches donde no es de noche y de personajes que se encuentran por las calles antes de que el día termine sin que el cielo se haya puesto oscuro.

Existen lugares donde cae nieve durante casi la mitad del año, y en la otra mitad sube tanto la temperatura que la ropa comienza a sobrar; hay otros, en que no cae nieve, pero hace un frío que comienza por partirte la nariz y termina por romperte los huesos uno tras otro cual efecto dominó,  y donde en la época de calor no puedes respirar gracias a un fenómeno denominado porcentaje de humedad.

Hay personas que nacen en lugares donde durante todos los días del año hay amaneceres y crepúsculos a horas fijas del reloj, donde no existen los cambios de clima a menos que se viaje de una ciudad a otra, y donde la nieve sólo se ve en las películas o en una montaña muy alta. Ese tipo de personas, es la que termina siendo torturada por el cambio de los días si debido a una extraña razón, se le ocurre quedarse en un lugar donde el extremo sur del planeta se encuentra bastante cerca. En resumen, si te vienes a vivir a Rosario desde Colombia, prepárate para buscarle un sentido a las estaciones, al frío extremo, al calor asfixiante y a saber que lo que mata es la humedad.


viernes, 3 de julio de 2015

Agua de rio

Todo comienza cuando te quitas los zapatos, te lanzas al piso, comienzas a estirar cada musculo, cada articulación y a deslizarte de un lado a otro con una sensación de agua desparramada por todo el cuerpo, por momentos puedes llegar a sentir que fluye una fuente dentro de ti, que eres un pequeño pozo e incluso, que te transformas en una catarata mas alocada que las del Iguazú.

El desplazamiento no para, en ocasiones te encuentras con otras vertientes con las que tienes la posibilidad de fundirte, de escabullirte en forma de corrientes arremolinadas, de olas marítimas en noche de tormenta o si eres mas listo puedes hacerlo a través de la metamorfosis continua que caracteriza al liquido incoloro en mención y desaparecer a través evaporación acuática en forma de nube.

Esa agua en que te transformaste sigue su paso continuo de un estado a otro, su choque y encuentro con las demás aguas, es elevada, arrastrada, transportada por fuerzas externas e internas hasta que llega un punto en el que se detiene y comienza a palpitar como la mas simple agua de un rio de llanura.

De esta manera, vas quedándote en un estado en el que de gota pasas a nube y vuelves a arroyo hasta que se escucha una voz dulce que a la vez suena como un trueno con sus palabras de "se ha terminado la clase de contac"

viernes, 19 de junio de 2015

Hasta los huesos

Hoy hace afuera una temperatura de 0.06°, yo estoy encerrada aquí, en este pequeño lugar, con dobles pantalones, medias gruesas, pantuflas y un par de abrigos. He tomado ya tres tazas de chocolate, comí ñoquis caseros con salsa, encendí la estufa, cerré ventanas y puertas, me senté a leer pero eso no ha sido suficiente para que deje de hacer frío.

El invierno se aproxima, realmente no comprendo por qué quiere mostrase durante el otoño, este otoño donde ya no quedan hojas en el piso de las veredas para caminar sobre ellas dejando atrás un crujido estrepitoso, o para convertir las calles de Rosario en una Venecia argentina durante alguna noche de tormenta, de esas en que se come tarta de zapallito mientras vuelves a ver una película bizarra sobre gitanos.

Esta noche me duelen un poco los dedos por tanto frío, decidí no ir a clase de trapecio, porque no quería terminar con los dedos  totalmente congelados, en cambio, me quedé en casa bien acompañada durmiendo una linda siesta.

Dicen que mañana va a hacer mas frío que hoy, no se como voy a hacer par resguardar este cuerpo caribeño de las heladas australes, por ahora, me prepararé una chocolatada mas mientras sigo practicando melodías para tocar por el sur del continente junto a las cuerdas de la pichurria.   


miércoles, 10 de junio de 2015

Patria


Me preguntarás cuál es mi patria, de dónde salió el tricolor que la pinta, cómo no confundir su imagen con esas que se visten tan parecido a ella, qué hacer con esa tonada que cambia de una altura a otra, cómo hablar de ella sin hacer referencia a polvos blancos, mar azul, flores verdes,  ferias de taurinas, cultivos de todos los colores, plazas de mercado, parapresidentes, shakiras, escobares, garcía marquez, faruchos, paracos, fundaciones, gente del campo en la ciudad, tratados de libre comercio, perros sin dueño, mulas de carga, balas perdidas, huérfanos por una bala, tres niñitos ricos, examen de admisión para ir a la universidad, filas eternas en los hospitales, multinacionales, bases militares, visa para ir a todas partes, iva sobre todo, libros caros, vallenato, cumbia, porro, champeta, joropo, sanjuanero, bambuco y guaneña.

Comparas el vino con el aguardiente, las empanadas de capresse con las de papa y guiso, el choripan con el chorizo montañero, el locro con el sancocho, el bambuco con la chacarera, el porro con la cumbia santafesina, el merengue con el cuarteto cordobés, el salón málaga con el bar la chamuyera, el paraná con el cauca y no paras.

Estás en todo tu derecho de preguntar, aunque en ocasiones tus preguntas me carcomen el cerebro de tanta repetición a tal punto pareces una grabación  y yo parezco un ser digno de ir al psiquiatra.

Mi patria, es una princesa de cuento de hadas que anda merodeando por las calles del sur cerca de tiendas de helado, se desparrama por ahí tan imperceptible, trepa de los árboles y se ondonea, el otro día me la crucé, la reconocí porque me pidió que le ayudara a subir a un árbol del centro, he vuelto a pasar por la calle dónde me encontré con ella la última vez pero no la vi.


domingo, 7 de junio de 2015

Me robaron el cuaderno

No tenia ni una sola tela de araña donde mecerme cual elefante de un lado a otro, nadie me prestó, donó, obsequió o guardó un pedazo de hilo, fibra o alambre apto para entretejer historias, solo se fue quedando todo guardado en el UecereBro de modo automático, por no decir imperceptible; fue tanta la información que de un día para el otro se me empezaron a brotar palabras a borbotones sin distinguir contexto alguno.

Había perdido el cuadernito de hojas coloridas, cuya empastadura llevaba dibujada la imagen de una ciudad a la noche tipo cuento de Roberto Arlt, allí se habían escrito unas cuantas historias que hablaban sobre niñitos mocosos, edificios, cambios de rutina, enamoramientos y la historia del héroe latinoamericano mas famoso de todos los tiempos "El zurro".

Aquella era una noche de domingo, de esas en que la gente va tranquila por ahí sin prisas pues le aguarda un lunes feriado, recuerdo haber ido a un toque gratuito de esos que se presentan en época electoral, la banda tocó como ninguna poniendo a todo el mundo a bailar. A la salida, decidimos usar el dinero que no pagamos de entrada al recital en un vino blanco ideal para acompañar las noches de verano.

Bebimos vino, contamos chistes y nos alegramos de estar cerca de casa, pero justo en la esquina, cuando ya veíamos el portón del edificio, aparecieron ellos muy campantes en su vehículo de dos ruedas a motor, se bajaron, nos amenazaron y se llevaron todo, mochila, llaves, abrigo y escritos que ahora no puedo traer a colación, los escribía en aquella libreta viajera que ahora algún desprevenido puede llegar a estar leyendo.

lunes, 20 de octubre de 2014

Collage de historias

Haciendo un intento por actualizar las historias que no he contado durante este tiempo, opto por resumir:


LA LOCURA DEL MUNDIAL

No se puede creer como en este país son en exceso los hinchas mas hinchas que nunca antes se hayan visto, bastaba con asomarse a la calle a la hora en que jugaba argentina, para encontrase con un ambiente inhóspito, no pasaban ni autos, ni peatones, ni bicicletas, incluso parecía que hasta los perros callejeros habían desaparecido; pero este ambiente de tranquilidad y silencio desaparecía con la presencia de gritos bocinazos y aullidos, cada vez que Argentina anotaba un gol o ganaba un partido.



Calles vacías durante los partidos
El día de la final del mundial fue el mas loco de la historia, a pleno medio día todo estaba en calma y silencio, todo el mundo con el corazón en la mano queriendo que la selección alemana fuera derrotada por los albicelestes, pero todos los esfuerzos, las lagrimas, la confianza en Messi, las cabalas y las velas prendidas a los santos, una vez terminado el partido final del mundial solo se vieron caras largas y tristes...tal parece que Argentina perdió el proceso de filiación en el que se decía se padre de Brasil, ahora yo digo, Ché decime que se siente, regresar sin la estrella del último mundial.



CUMPLEAÑOS DE INVIERNO

Otra vez se llegó la hora de cumplir años en el sur en pleno invierno, así que el acostumbrado helado se fue cambiando por un rico e increible alfajor santafesino gigante, chocolatada y variedad de postrecitos que cada quién quiso arrimar, al final, de la tarde se armó el fuego en el hogar u no se dejaron escapar un par de canciones al lado del calorcito dándole la bienvenida de una nueva etapa de la vida 





HACIÉNDOME LA MODELO

Ocurrió que una chica conocida a quién le dio por estudiar diseño de moda, me pidió posar para su lente al estilo modelo experimentada, la verdad, no me lo imaginaba, esas cosas de posar me salen bastante raras, pero igual accedí sólo por experimentar y reirme un rato de la parte de mi que se viste a la moda, se maquilla y tiene el cabello en su lugar.


sábado, 4 de octubre de 2014

He vuelto

El invierno este año, duró mucho menos de lo que me esperaba, no se me helaron los huesos como ocurrió el año pasado cuando me la pasaba enclaustrada casi todo el tiempo; ahora, ha retornado la primavera, otra vez están los árboles verdes, hay frutas para comer y llueve a cántaros.

Ahora veo que entre cambio y cambio de estación las cosas se van tornando de diferentes matices, siento que respiro distinto, por un momento creí haber estado atrapada por el estrés, el caos de la ciudad, la inseguridad, las noches de vino y  espanto, los mosquitos, las peleas, los ojos desorbitados; pero hoy estoy de regreso, he vuelto con la primavera, para ser mas precisa, me trajo la tormenta que cayó esta tarde y me hizo recordar lo bello de reencontrar a la chica de zapatillas de tela humedas y rizos desarmados.